Wednesday, January 4, 2012

Toma de La Habana por los ingleses


De las lecturas en el libro escolar de historia y lectura “Historia Local de La Habana - Grado Tercero” editado en 1949 en La Habana, Cuba por el Dr. F. Armando Muñoz, impreso por P. Fernández y Cia., S. en C. Editores e Impresores Hospital Num. 619. De las secciones o capítulos del libro: “Identificación de cubanos y españoles hasta la toma de La Habana por los ingleses”: “En 1762 ocurrió un hecho de gran significación para los habaneros: la ciudad fue atacada y tomada por los ingleses. El 6 de junio se presentó en aguas al este de la ciudad, una formidable escuadra fuerte de 43 buques de guerra y 40 transportes, a más de numerosos buques menores. Los tripulantes de la escuadra, mandados por el almirante Pockock, sumaban 18,000. La tropa, por el conde de Albemarle, se componía de 14,000 soldados. El 7 de junio desembarcó Albemarle entre Bacuranao y Cojímar. El 8 se apoderó de Guanabacoa, de donde se retiró el coronel Caro. En este día hunden los españoles un navío en la boca del puerto, para obstaculizar la entrada. Otros dos serán hundidos los días 9 y 11, respectivamente. El 16 de julio comienzan a minar el Morro. El 21 le envían 1500 hombres de refuerzo desde la plaza. El 30 se rinde la fortaleza, tomada al asalto, pues los ingleses penetraron en ella por la brecha causada en la muralla por la explosión de una mina. Don Luis de Velasco cae herido de muerte, con un balazo en el pecho. También perece en la refriega su segundo, el Marqués González.”

“Mucho se distinguieron los cubanos defendiendo la ciudad. Los milicianos compitieron ventajosamente con los soldados de línea en valor y capacidad militar. Don Luis de Aguiar, con tropas del país se apoderó de una altura fortificada por los ingleses, les causó muertos, tomó prisioneros e inutilizó los cañones. Días antes el citado Aguiar y el capitán de Milicias Rafael de Cárdenas, hicieron obstinada defensa de la Chorrera. Pero más que cualquier otro se distinguió Pepe Antonio Gómez, que organizó una milicia de habaneros y de africanos y causó más de un descalabro a los ingleses. Sin embargo, pese a lo expresado en líneas anteriores, no es posible que los nativos ignoraran los beneficios recibidos por la ciudad en los once meses de dominación extraña. Reprimieron los gobernantes ingleses, primero el propio Conde de Albemarle y después su hermano Guillermo Keppel, que conservaron el título español de Gobernador y Capitán General, la enorme corrupción administrativa y al conceder a La Habana la libertad comercial librándola por breve tiempo del monopolio comercial español, hicieron ver al nativo las riquezas y posibilidades de su tierra. De allí en lo adelante lucharían los cubanos para obtener de España concesiones necesarias.”

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